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El dato informa. La historia conecta.

  • Foto del escritor: Romina Arriaza
    Romina Arriaza
  • 28 may
  • 4 min de lectura

Por qué el storytelling no es un lujo en la comunicación minera — es una herramienta de gestión

 

Te piden comunicar el avance de un proyecto. Abres el archivo. 47 slides. Gráficos de barras. Tablas de indicadores. Porcentajes de cumplimiento. Todo correcto. Todo técnicamente impecable.


Y sin embargo, cuando llega a los trabajadores, nadie lo recuerda. Nadie lo entiende del todo. Nadie siente que tiene que ver con ellos.

El problema no es la información. Es que nadie diseñó ese contenido pensando en quien lo va a recibir.


Este es uno de los patrones más comunes que vemos en comunicaciones internas de proyectos mineros: se comunica lo que ocurrió, pero no lo que significa. Se informa el avance, pero no se conecta ese avance con las personas que lo hicieron posible.

Y ahí está la diferencia entre una comunicación que cumple... y una que genera impacto real.

 

Un avance de obra no es solo metros construidos. Es el esfuerzo de cientos de personas trabajando en turno. Es una decisión técnica que evitó un retraso de semanas. Es un hito que nadie celebró porque "no era para tanto".

 

¿Qué es el storytelling aplicado (y qué no es)


Cuando se habla de storytelling en comunicaciones corporativas, el término suele generar dos reacciones opuestas: entusiasmo en los equipos creativos y escepticismo en los gerentes de proyecto.


El escepticismo tiene sentido. En minería, el lenguaje es preciso, los procesos son exigentes, y hay poco espacio para el adorno. Si storytelling suena a "contar cuentos", efectivamente no tiene lugar ahí.


Pero eso no es lo que es.


El storytelling aplicado a comunicaciones internas es la capacidad de traducir información técnica y operacional en mensajes que las personas puedan entender, recordar y apropiarse. No es reemplazar los datos por emociones. Es usar los datos dentro de una narrativa que les dé contexto y significado.

 

Sin storytelling

Con storytelling

— "Avance de obra: 73% completado"

— "Se cumplieron los hitos del Q2"

— "Indicadores de seguridad en verde"

— "Participación en encuesta: 89%"

— "Completamos 3 de cada 4 metros del proyecto — en tiempo y sin incidentes"

— "Cerramos el trimestre con todos los hitos cumplidos, algo que no ocurría desde 2022"

— "300 turnos sin accidentes. Un logro que no es del área de seguridad. Es de cada persona en faena."

— "9 de cada 10 personas respondieron la encuesta. Eso también es compromiso."

 

Por qué la información sola no es suficiente


El cerebro humano no procesa la información de manera neutral. Procesa en función de relevancia: ¿esto tiene que ver conmigo? ¿me afecta? ¿lo entiendo?

Cuando un mensaje no pasa ese filtro, simplemente no se procesa. No es falta de atención ni desinterés. Es que el mensaje no estaba diseñado para conectar.


En minería esto tiene consecuencias concretas:


—    Una campaña de seguridad que no conecta emocionalmente con el trabajador no cambia conductas

—    Un mensaje sobre un cambio de proceso que no explica el "por qué" genera resistencia

—    Un hito de proyecto que no reconoce a las personas que lo lograron pierde su potencial motivacional

—    Una comunicación de liderazgo que suena corporativa y distante no genera confianza

 

En todos estos casos, el problema no fue la ausencia de información. Fue la ausencia de narrativa.

Los tres elementos que convierten información en historia


1. El protagonista


Toda historia necesita alguien. En comunicaciones internas, ese alguien generalmente no es "la empresa" ni "el proyecto". Son las personas que trabajan en él.

Cuando una comunicación habla de "los equipos de terreno" en abstracto, no conecta. Cuando menciona que el turno de noche completó el tendido de cables en tiempo récord en condiciones de -5°C, conecta.

La especificidad humaniza. Y lo que humaniza, se recuerda.


2. El conflicto o desafío


No hay historia sin tensión. En comunicaciones de proyecto, el conflicto no tiene que ser negativo — puede ser el desafío técnico que se superó, la decisión difícil que se tomó bien, el momento en que todo podría haber salido mal y no salió.

Comunicar solo los éxitos sin el contexto del esfuerzo que costaron se siente vacío. Las personas saben que los proyectos tienen dificultades. Reconocerlas en la comunicación genera credibilidad.


3. El significado


¿Por qué importa esto? ¿Qué cambia ahora que se logró este hito? ¿Qué representa para las personas, para el proyecto, para la comunidad?

Este es el elemento que más se omite en las comunicaciones técnicas. Y es el que más impacto tiene. Porque las personas no se movilizan por datos — se movilizan por significado.

 

Transformar un PPT técnico en una historia no es un trabajo de diseño. Es un trabajo de comunicación estratégica.

 

Cómo aplicarlo en la práctica

No se trata de reescribir todos los informes como si fueran novelas. Se trata de incorporar criterios narrativos en el proceso de comunicación desde el principio.

Algunas preguntas que ayudan a hacer ese salto:


—    ¿Quiénes son las personas detrás de este dato o logro?

—    ¿Qué fue lo más difícil de llegar hasta aquí?

—    ¿Qué cambia para el equipo, el proyecto o la faena ahora que esto ocurrió?

—    ¿Si le contara esto a alguien fuera de la industria, ¿cómo lo explicaría?

—    ¿Qué quiero que la persona recuerde de esto en una semana?

 

Estas preguntas no reemplazan el rigor técnico. Lo complementan. El dato sigue ahí — ahora tiene contexto, tiene protagonistas, tiene significado.


El formato importa, pero no es el problema central


Es frecuente que cuando la comunicación no funciona, la solución que se busca sea cambiar el formato: un video en vez de un correo, una infografía en vez de un informe, una app en vez de un boletín.

Los formatos importan. Un mensaje visual llega diferente que uno de texto. Un video en terreno tiene más impacto que un correo masivo. Pero el formato es el vehículo, no el mensaje.

He visto videos de producción impecable que no movían nada porque el guión era un listado de logros sin ninguna historia. Y he visto mensajes sencillos, casi sin recursos, que circulaban solos porque tocaban algo verdadero.


El storytelling ocurre antes de elegir el formato. Es la decisión sobre qué contar y cómo contarlo. Después viene el canal.


En RAI Communications trabajamos en esa intersección: entre lo técnico y lo humano, entre el dato y la historia, entre informar y movilizar. Si tu organización produce mucho contenido pero siente que los mensajes no llegan como deberían, probablemente no es un problema de cantidad. Es un problema de narrativa.





 
 
 

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